El Psicólogo

En un día como cualquiera dentro de mi consultorio, un día plenamente nublado con mucha tendencia de lluvia, con una sensación térmica demasiado fría, pero con el hecho de estar muy animado  con la actitud positiva de querer hacer el bien a trávez de mi profesión.

Son las ocho de la mañana, tiendo a revisar las citas de este día, creo que será un día tranquilo, por el hecho de que solo tendré dos visitas en este día, lo cual es bueno por que estaré libre y será un día para hacer las cosas más tranquilamente.

Suelo poner un poco de música antes de cada día rutinario, Crazy de Aerosmith suena, es una buena canción de hecho, me siento feliz, tranquilo, respiro el amor, la paz y la tranquilidad de cada día, la mente positiva es el mejor tratamiento de prevención para cualquier enfermedad mental, el aire es liviano, se puede respirar profundamente sin dificultad alguna - Rayos vaya que he dormido bien- Bueno hora de  continuar ha llegado mi primer paciente, lo cual me hace ser curioso, por que no es uno de mis pacientes comunes, es alguien nuevo.

Siempre es interesante conocer a alguien nuevo, no sabes que puede pasar, que clase de carácter o de emociones te podrá demostrar y que tanto te las pueda trasmitir, ¿alguien joven, alguien adulto? ¿Hombre? ¿Mujer?, la emoción me embarga, bueno tomo mi libro de notas, me pongo de pie y lo hago pasar.

-Hola buen día. le digo.

 a lo que él contesta -Hola buen día, es un gusto saludarle, mi nombre es Alvaro Quezada.

-Gusto en conocerlo, tome asiento, tome comodidad, Mi nombre es Roberto Méndez y sí usted me lo permite seré su psicólogo. 

Suele aparentar ser un hombre tranquilo, amable, considerado; bueno me dirijo a mi cómoda silla, cerca del ventanal en un décimo piso, Alvaro toma una posición erguida y poco desconfiado por el entorno, lo noto nervioso, mirada triste, pero trata de ser normal ante la situación.

-Bueno Alvaro, después de haber recibido todos tus datos personales y necesario para iniciar esta consulta, quiero decirte que te puedes sentir con total confianza  de contarme lo que te aqueja y por el motivo de tu visita a mi consultorio, todo lo que acá hablamos debes saber que acá se quedará y no saldrá de este lugar.

Alvaro: Bueno realmente no sé lo que me trae acá, me siento confundido, usualmente soy un hombre fuerte de sentimientos y de carácter y no suelo preocuparme por muchas situaciones, ante las dificultades suelo imponerme y tratar de buscar la solución mas expresa y congruente que pueda haber, no suelo tener muchos problemas, aunque son aparte los de mi trabajo, soy un hombre soltero, muy solitario, mi familia ha fallecido me refiero a mis padres. Usualmente no puedo estar cerca de muchas personas porque no me siento en confianza, aunque soy un arquitecto y me trabajo exige que dirija a grandes grupos de trabajadores.

Ultimadamente he estado teniendo un sueño muy recurrente con una persona, no se porque la he de soñar tanto, solo sé, que en esos sueños la abrazo, la beso y ella se siente bien conmigo, el panorama del lugar es un parque, un parque lleno de arboles, pinos, cerezos, hay tantas flores de muchas variedades, hay un olor intenso a eucalipto, pero el aroma a vainilla de ella me mata, me eleva, me excita, mi alma se estremece, la sensación de su ropa rozando mis brazos cuando la abrazo, es tan delicada y la energía que me transmite al estar enredado entre sus pequeños brazos, pero unos brazos que transmiten una fuerza de seguridad y siento que ella esta feliz de estar al lado mío.

Repentinamente empieza a azotar un viento intenso, las hojas secas nos golpean, el  cielo se torna totalmente gris,  empiezan a caer gotas sobre nosotros, de repente ella se empieza a desvanecer entre el propio viento, una mezcla de polvo y aire es lo único que logro notar, desesperadamente trato de tomarla entre mis brazos para rescatarla, pero mis intentos fallan, no hay mucho que pueda hacer, el sentimiento de felicidad y seguridad se desvanecen y logra gobernar la tristeza dentro de mí, mi alma empieza a sollozar, lo único que deseo es morir, no quiero saber  de nada, solo lloro dentro mi miseria.

¡Un salto! eso doy sobre mi cama, mi corazón palpita a mil latidos por segundo, estoy sudoroso y mi cama es un mar del mismo, no se que hacer, me siento mal y ese rostro no se borra de mi mente, no logro distinguir que pasa, dentro de la oscuridad siento preocupación del significado de esto, al no saber que es, no puedo dormir...mis días son un martirio.



Comentarios

Entradas populares