Una mañana de amor.

Una habitación blanca, una habitación iluminada por el bello resplandor del sol, en una primavera demasiada hermosa; veo a mi lado derecho y allí estas Tú; el alma se me llena de una sensación que no logro describir, pero siento paz al verte, viendo como duermes calidamente cerca de mí, tus ojos están hechos por dioses, tus labios solo me incitan a admirarte cada vez mas, tus manos, tus brazos, tus hombros tienen aquella delicadeza que solo un ángel podría tener.

Poco a poco escapo de la cama, tratando de no hacer nada brusco para no despertarte de ese hermoso  sueño que estas teniendo, seguramente estas soñando con ese delicioso helado napolitano que tanto suele gustarte, pensar eso me ha recordado tu bello y hermoso rostro de felicidad.

A cortos pasos me dirijo a la cocina y abro el refrigerador y veo que hay de todo para hacerte un delicioso desayuno y que te puedas deleitar a buena mañana; siento la necesidad de salir por aquel café que tanto te gusta.

Entretenidamente salgo a la calle, por aquel café; ¡el día es hermoso! los arboles son verdes, las flores están en su máximo esplendor, el aroma del lugar es exquisito; voy caminando por la calle y todo me recuerda a ti, cada paso que doy es por ti, cada respiro que doy es para ti, a mi mente viene tu sonrisa perfecta, aquella voz fina y delicada que me hace sentir vivo, que eres la persona que me hace vivir cada día, eso eres.... ¡Rayos! que rápido he llegado,  el lugar es sencillo, pero inunda toda la cuadra con el delicioso café que hacen... ahora entiendo porque te gusta tanto.

Al llegar a casa, decido empezar cocinar, tomo todos los mejores ingredientes que puedan haber, mientras me desempeño cocinando el mejor desayuno del mundo; viene a mi mente todo lo que has hecho por mí, todas las veces que me has apoyado en mis crisis emocionales, las veces que me has abrazado de la manera mas tierna posible y dicho momento no tiene final, las veces que me has motivado para que persiga mis sueños, en las que has sacrificado tus sueños con tal de estar a mi lado, siempre adorare en la manera que me vez, me cuidas y acaricias mi rostro, como haces de mi una mejor persona solo con estar conmigo.... Solo me incitas a derramar mis lagrimas y agradecer al universo porque estas conmigo y como me ha permitido estar al lado de tan maravillosa mujer.

Coloco todo delicadamente sobre la charola, me dirijo silenciosamente hacia la alcoba; tu sigues dormida, me acerco y te despierto de la manera mas calidad y tierna posible... y lo único que te digo es: Te Amo y Te Amaré hasta la muerte, no quiero que te vayas jamás de mi lado; te envuelvo en un abrazo y te sorprendo con un profundo beso en tu mejía.

Me sonríes sorprendida, tu solo asientes y me dices Siempre estaré contigo por el Resto de mis días. ¡Te amo!

Esa fue una de tantas mañanas que viví con mi esposa, la mujer que me cuido, que me apreció y amó en todo momento, cada día traté de ser el mejor para ella, claro esta que todos nuestros sacrificios  no fueron en vano, cada segundo de los veinte años que estuvimos juntos valió la pena.

Espero encontrarme contigo en el cielo, porque se que estas allí cuidando de mí y protegiendo de mí, viéndome con aquellos ojos hermosos que solía besar por las mañanas y señalando mi camino con aquellas manos que tanto me encantaban besar y decir que en ellas era el hombre mas feliz.

Con mucho Amor
¡Te Extraño!
Por una Historia que siempre merecerá ser contada aun después de la Muerte. 


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